Aislamiento térmico en porcino (I). Introducción

Autor Euronit Fecha 22-01-2020

Agrícola

Con esta entrega comenzamos una serie en la que se abordará la importancia del aislamiento térmico a la par que hacer cálculos, tanto de la capacidad aislante de las construcciones porcinas, como de las pérdidas de calor de las mismas.

Los elementos constructivos habitualmente utilizados en los alojamientos para porcino son en su mayoría prefabricados, lo que da lugar a instalaciones ligeras y funcionales. Pero además, muchos técnicos e investigadores dan por supuesto que los alojamientos deben ser capaces de proporcionar un ambiente confortable al animal, de manera que los retos presentes y futuros son conseguir dicho confort con el menor coste energético posible. La cantidad de dinero que gastan los ganaderos en cubrir las deficiencias de las instalaciones para el control del medio ambiente (más pienso, más fármacos, etc.) es realmente significativa. A este gasto habría que añadir las pérdidas en forma de bajas o la reducción de la productividad asociada a dichas deficiencias. Por tanto, “es realmente rentable invertir desde el principio en un buen sistema de control ambiental que nos permita minimizar pérdidas y proporcionar un ambiente confortable a los animales. Dentro de tal inversión, el aislamiento térmico es una prioridad. “

AISLAMIENTO TÉRMICO EN PORCINO (I). INTRODUCCIÓN

AISLAMIENTO TÉRMICO

AISLAMIENTO TÉRMICO EN PORCINO (I). INTRODUCCIÓN

El calor contenido en un habitáculo tiende a disiparse hacia las zonas más frías, con lo que en invierno el calor pasa del interior al exterior, mientras que en verano el fenómeno es inverso. De este modo, el calor tiende a atravesar las superficies limitantes del alojamiento hasta el equilibrio de las temperaturas interior y exterior. Por tanto, un buen aislamiento de las mismas tiene una serie de ventajas:

  • Se mejora considerablemente el confort térmico de los animales, debido a que se reducen significativamente sus pérdidas de calor.
  • Un buen aislamiento es un factor de economía de calefacción, de manera que la cantidad de energía necesaria para calentar una construcción es más elevada cuando peor aisladas están las superficies limitantes del alojamiento. Del mismo modo, la propia transferencia de calor de los animales al entorno (calor sensible) puede ser suficiente para mantener una determinada temperatura del alojamiento siempre y cuando éste tenga un nivel de aislamiento adecuado.
  • Un buen aislamiento evita problemas de condensación en muros y cubierta. En invierno impide que en estas superficies la temperatura sea inferior que la del aire del interior del alojamiento. La condensación puede suponer la caída de agua directamente sobre los animales, además de que siempre va asociada con una degradación de los materiales y, por lo tanto, con una reducción de la vida útil del edificio (figura 1).

Figura 1. Condensación de la humedad en la pared de un cebadero debido tanto al exceso de la misma (déficit de ventilación) como a un deficiente aislamiento térmico.

 

Extracto del artículo “Aislamiento térmico, pérdidas de calor y aplicaciones prácticas” publicado en la revista SUIS 109. Por Fernando Forcada.