Fibrocemento, un material que garantiza la salud del edificio

Autor Euronit Fecha 15-04-2020

Residencial
Fibrocemento, un material que garantiza la salud del edificio
Fibrocemento, un material que garantiza la salud del edificio

No es un secreto que las características de los edificios, en los que pasamos una parte considerable de nuestras vidas, afectan a la salud de los individuos. La humedad, una mala ventilación o climatización, el ruido, la iluminación o el uso de materiales con compuestos volátiles pueden provocar migrañas, problemas dermatológicos, sequedad de garganta, ojos irritados, náuseas, vértigos...

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el Síndrome del Edificio Enfermo afecta a entre un 10% y un 30% de los ocupantes de un 30% de los edificios modernos. La organización supranacional acuñó el término - Sick Building Syndrome - en 1982, definiéndolo como un “conjunto de molestias y enfermedades originadas o estimuladas por la mala ventilación, la descompensación de temperaturas, las cargas iónicas y electromagnéticas, las partículas en suspensión, los gases y vapores de origen químico y los bioaerosoles”. Todos estos agentes producen, en al menos un 20% de los ocupantes de los edificios, síntomas inespecíficos, sin que sus causas estén perfectamente definidas.

Las causas, no siempre evidentes, están normalmente asociadas a agentes químicos, físicos, biológicos y ergonómicos, con frecuencia relacionados con la estructura, distribución, instalaciones y equipamiento del edificio.

Para ayudar a prevenir este fenómeno - que tiene cura mediante el uso de materiales adecuados y una rehabilitación concienzuda- el Consejo General de la Arquitectura Técnica (CGATE), asesorado por el Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM) promovió y editó recientemente la guía “Edificios y salud. Siete llaves para un edificio saludable”. 

Los autores desgranan sus reflexiones sobre la salud de los usuarios de los edificios en base a los pilares de: bienestar térmico, calidad del aire, productos saludables, protección frente al ruido, iluminación, accesibilidad y calidad del agua. “En este manual se puede ver cómo cada uno de los elementos influyen en nuestra salud, desde los materiales o productos saludables a utilizar en las soluciones constructivas, hasta las instalaciones tanto comunes como privativas para asegurar una climatización adaptada, una adecuada calidad del aire y los criterios de accesibilidad universal tan necesarios en los edificios”.

El uso de productos considerados tóxicos como el amianto, el plomo o la creosota, habituales en otra época, explica en parte las afecciones de algunos edificios antiguos, pero muchas construcciones modernas - alrededor del 30 por ciento - están consideradas “enfermas” por lo que es vital plantear soluciones constructivas sostenibles.

En este contexto, el fibrocemento vuelve a reivindicarse como material sostenible, eficaz y económico con todas las ventajas de la antigua uralita pero eliminando el amianto en una solución perfecta tanto en obra nueva como en rehabilitación para aplicaciones diversas en la envolvente del edificio, como revestimientos, fachadas y cubiertas, uno de los sistemas centrales del edificio.

Compuesto de cemento, agua, y fibras naturales y sintéticas, el fibrocemento es un material libre de asbesto (amianto) que se fabrica en láminas moldeables de alta resistencia, durabilidad, rendimiento y ligereza.

A diferencia de otros materiales, el fibrocemento es resistente al fuego, hongos humedad y ambientes agresivos, soporta perfectamente las variaciones bruscas de temperatura y las inclemencias del tiempo (heladas, lluvias, exposición al sol, etc.), elementos todos ellos determinantes en la salud del edificio y sus habitantes.

Euronit ofrece soluciones de cubierta a través de placas de fibrocemento o de panel sándwich, pero si lo que necesita su proyecto es un revestimiento para fachada ventilada o interiorismo, Equitone y Cedral ofrecen también una amplia gama de materiales ligeros con distintos acabados.